sábado, agosto 31, 2013

"Feel the silence..."


"Grandmother’s coffee…" [Simple Pleasures, Great Moments] (Andanças, 2013)


Let’s dance… We have an orchestra just for us… In the middle of nowhere... (Andanças, 2013)


Just Buda... (Andanças, 2013)


"Fake rain helps when we miss it" (Andanças, 2013)


"A Hand Rises From the Earth" (Andanças, 2013)


Las Canicas


Los Bolindres


"Poetry at the center of all" (Óbidos, 2013)


Excerto de "A Mãe que Chovia", conto infantil de José Luís Peixoto


sexta-feira, agosto 30, 2013

"Onde se pensa?" - Gonçalo M. Tavares


Quando um filho abraças de verdade

Quando um filho abraças de verdade
Apercebes-te quão concreto é o presente.
Olha-lo e parece irreal. Adaptas-te.
Beija-lo. Cheira-lo e aceita-lo para a eternidade nesse momento.
Esse é o verdadeiro tormento:
Passar a oportunidade
E nunca ser abraçado.

António Orla, in "Dispersos Diários", 1988.  

Como posso ser

Ao Joseph Conrad. Que trevas temos e quais nos definem?

Como posso ser
Outra língua que
Não a que me pariu?

A materna, de terna só as vogais fechadas
Com que como escriba me assumo e uso.
Como ela a mim. Me usa e abusa.
Me sussurra e acusa
A condição de estrangeirado.

Eu. Predicado
em complemento circunstancial de lugar de adopção,
Que me vi exilado
Por querer ser mais que fado,
(Património intangível na hora da refeição)
Ou enfado na fila do supermercado
Se alguém me põe à frente o
Quão carente sou de manter a minha dignidade.

Por isso sou assim. Uma boca que escreve.
Um tempo que vive e se expõe na ponta de
Uma bic que fala ao acaso por assim se expressar,
Com a língua que tem à mão.

Acompanhado de um "café solo" nego a minha língua.
Nego Vieira e Pessoa. Não me prostro ante nenhum imperador
Porque de impérios, de quinta a sexta, estou farto.

Assim nego minha pátria. Porque é minha.
3 vezes, antes do galo que me salva, peregrino, da forca cantar.
Assim nego,
Perante Deus,
Perante Portugal.

Eu. Sujeito
E filho da puta da língua que me pariu.

20/VIII/2013

quarta-feira, agosto 21, 2013

"Classics Illustrated - O Presente de Natal e outras histórias" - O. Henry (Adaptação de Gary Gianni)

A par do "Pantera Negra" na feira do livro de Cascaiz, a moeda de 1€ foi dividida com o autor americano O.Henry. Desconhecia por completo este escritor do início do século XX, cuja biografia é curiosíssima e me despertou bastante interesse. 
Destacou-se principalmente como contista, a quem atribuem um ritmo frenético de um novo conto por semana. Próximo da realidade dos seus leitores, o pseudónimo do ex-recluso William Sydney Porter, afastou-se do realismo vigente e reintroduziu um romantismo na cena literária americana, cujo casamento entre o cómico e o melancólico se mantém actual e ironicamente sofisticado. 
Gostei particularmente dos contos “A Voz da Cidade” e o hilariante “As Panquecas de Pimienta”. 
Trata-se de uma adaptação à nona arte, mas uma excelente "entrada" para os contos que algum dia posso conhecer (ou não...).

Os seis anos de arte do meu sobrinho Quico, também ele um fã de comics. “Quem sai aos seus não degenera”, sinto. Não é todos os dias que alguém nos dedica um desenho, e estes valem muito… Obrigado Quico. Leremos muitos livros juntos!




O Triunfo dos Porcos - Jean Giraud-Marc Bati (Original de George Orwell)

Esta BD já é bem antiga e, nas minhas ávidas mãos leitoras, já tem mais de 11 anos. Este verão, voltei a tirá-la da estante e, em paralelo com o original "Animal Farm", pus os desenhos de Jean Giraud na minha cabeça enquanto lia a obra-prima de George Orwell. Sempre tão actual e adaptável a tantos "ismos"...

Inédito: "A Origem do Pantera Negra"

Da feira do livro em Cascais, do fundo de uma caixa de papelão desorganizada (e com livros de pontas enroladas), a troco de 0'50€ à senhora, de sotaque alemão, dos livros de segunda mão, aqui chegou as "Superaventuras Marvel, nº7" de janeiro de 1983 com o inédito: "A Origem do Pantera Negra" (atenção que não é o Eusébio!).
"Old Comics" no seu melhor!

domingo, agosto 18, 2013

Vidas y muertes ciclistas - Antonio Muñoz Molina

 Fotografía de Omou Unamuh


Vidas y muertes ciclistas

Las bicicletas son para el verano, pero no tienen defensa contra la barbarie

La bicicleta es una máquina tan literaria que cuando estaba casi recién inventada ya empezó a circular por las novelas. Leyendo este verano Misericordia he descubierto algo que no recordaba de esa novela asombrosa, que se publicó en 1897: uno de los personajes alquila una bicicleta para ir de Madrid a El Pardo. En el Madrid de arrabales macabros y personajes desgarrados que Valle-Inclán aprendió a mirar y a escuchar gracias a Galdós —dándole el pago ingrato que aún se le sigue celebrando— esa bicicleta insospechada es un sobresalto ágil de vida moderna en medio del atraso, el oscurantismo, la injusticia cruda y el pobreterío. Uno quisiera saber algún detalle más sobre ella, y se la imagina elevada y veloz, democrática, futurista, circulando entre carretones lentos, entre jinetes arrogantes y coches de caballos de la aristocracia. Marcel Proust sentía debilidad por todas las formas de transporte moderno, en particular los automóviles y los aeroplanos, pero cuando quiso contar la visión primera de las “muchachas en flor” que deslumbran a un adolescente en la claridad de un paseo marítimo las describió montadas en bicicletas, avanzando en bandadas con tules blancos y esos vestidos deportivos libres de perifollos barrocos y agobios de corsés que el hábito del ciclismo permitió a las mujeres en el cambio de siglo. H. G. Wells observó que cada vez que veía a un adulto subido en una bicicleta crecía su confianza en la posibilidad de un mundo mejor. Casi no hay adulto más difícil de imaginar en bicicleta que Henry James, tan estirado siempre en sus retratos, pero hay constancia de que intentó aprender a montarla, aunque con consecuencias desastrosas. Se lanzó por un camino rural y perdió el control de su bicicleta, atropellando, aunque no gravemente, a una niña que jugaba a la puerta de una granja. Que esa niña llegara a ser de mayor Agatha Christie es uno de esos grandes azares que a los aficionados a la literatura y al ciclismo nos maravillarán siempre.

Al Ramón Casas le gustaba sugerir un erotismo moderno de mujeres ciclistas, mujeres en automóviles, mujeres fumadoras de cigarrillos. En uno de los mejores cuentos escritos en español, y también uno de los más tristes, La cara de la desgracia, Juan Carlos Onetti recobra de Proust el motivo del veraneo y de la muchacha ciclista. Pero quien la mira pasar desde un balcón es un hombre desolado que gracias a ella revive, deshaciéndose de deseo y ternura. Una figura en bicicleta es pasajera, pero no tan rápida que sea también fugaz. La vertical necesaria favorece el perfil. El ritmo del pedaleo resalta la belleza de las piernas.

Pero la cumbre del arte inspirado o alentado en torno a las bicicletas es quizás un corto de François Truffaut de 1957, Les mistons, un poema visual de 17 minutos que consiste sobre todo en largos planos sinuosos de una mujer muy joven, la actriz Bernadette Lafont, pedaleando descalza en una bicicleta, las piernas desnudas, el pelo y la tela del vestido liviano agitados por la brisa de la velocidad.

La bicicleta es una máquina silenciosa y perfecta, como un velero, tan práctica que uno se asombra de que también sea tan poética. Las bicicletas son para el verano, le dice un padre a su hijo adolescente en esa comedia triste en la que Fernando Fernán-Gómez puso lo mejor de su talento y lo más verdadero de su memoria y de su imaginación, el infortunio de crecer en una ciudad en guerra y la añoranza de un padre que era más entero y más noble porque en el caso de Fernando era un padre inventado. El verano puede ser un modesto paraíso para los aficionados a las bicicletas, sobre todo para los ciclistas de ciudad que lidian con el tráfico de los días laborables, más todavía en las ciudades españolas, que con dos o tres excepciones son tan hostiles no sólo para el que se atreve a ir en bici, sino para cualquiera que aspira a ejercer el derecho soberano y saludable a caminar de un sitio a otro.

Y también, desde luego, para los débiles, los lentos, los distraídos, los abuelos. Cuando se vuelve de países con tráfico más civilizado cuesta adaptarse a la agresividad crispada de tantos conductores en España. Nueva York no es precisamente Ámsterdam ni Copenhague en las facilidades que ofrece para moverse con seguridad en bicicleta, pero cuando yo vengo de Nueva York a Madrid y salgo con la mía noto que se me impone un cambio instintivo de actitud. Hay que estar mucho más alerta, más a la defensiva, vigilando siempre acelerones bruscos; hay que acostumbrarse a que la visible fragilidad de uno raramente le hará recibir alguna deferencia; incluso hay conductores que se vuelven más agresivos precisamente porque uno es frágil: como si se despertara en ellos esa impaciencia bronca del que da un acelerón en un paso de peatones, o deja cruzar a quien va despacio conteniendo el impulso del motor como si apretara los dientes, como si caminar lentamente fuera una ofensa que mereciera desprecio y en ocasiones castigo.

A las siete de la mañana, a la hora de la fresca, en ese silencio de las calles anchas y vacías en el que uno puede ir en bici como si planeara en un ultraligero, también puede ocurrir el espanto. Las bicicletas son para el verano, para el ejercicio saludable y la movilidad sin emisiones tóxicas, pero no tienen defensa contra la barbarie. Las bicicletas son para pasear holgazanamente, pero también para ir a diario al trabajo. Óscar Fernández Pérez, un camarero de 37 años, iba al suyo en Madrid el miércoles 6 de agosto cuando fue arrollado por un conductor que se dio a la fuga y lo dejó agonizando en la calle. Óscar Fernández Pérez está muerto y el malnacido que lo mató no tiene gran motivo de preocupación. En 2012 lo detuvieron por conducir borracho de forma “negligente y temeraria” y le retiraron el carnet. Pero en febrero de este año lo habían vuelto a detener conduciendo y el único castigo fue una ampliación en la retirada inútil del carnet. Con un historial así, y habiendo huido después de atropellar mortalmente a un ciclista, cabría esperar que la justicia lo tratara con algo de rigor. Pero en nuestro país las leyes y el sistema judicial protegen casi siempre a los poderosos contra los débiles, a los corruptos contra los honrados, a los bárbaros contra las personas apacibles, a los conductores contra los ciclistas y los caminantes. El golpe que mató a Óscar Fernández Pérez fue tan fuerte que su bicicleta despedazada quedó a 15 metros de su cuerpo, pero el juez ha considerado que el conductor sin carnet que lo atropelló y no tuvo ni la compasión de parar y ayudarle merece quedar en libertad con cargos, después de declarar. El único delito que su señoría ha apreciado es homicidio por imprudencia. La pena por acabar así con una vida va de uno a cuatro años. José Javier Fernández Pérez, hermano de Óscar, lo ha resumido mejor que nadie, con unas pocas palabras verdaderas: “La justicia es una mierda. Matar sale muy barato en este país”.


Antonio Muñoz Molina

(El País, 17-8-2013)



terça-feira, agosto 13, 2013

Quero um lápis para pintar II

“Quero um lápis para pintar”
Disse-me o meu menino.
Pouco lhe tarda a vida a ensinar
Que o mundo não é pequenino.

Do papel ao lápis
Há um risco que separa
Cores, esperança, paixões
E o riso que monta e restaura
Os móveis IKEA mais difíceis
E na caixa cem livros de instruções.

Torpeza abstracta ou genuinidade
Inata marcada a lápis de cera, marcador,
Caneta de feltro, lápis de cor, aquarela?
Prevejo um potencial Pollock!
Uma sequela com querela
De croquete e beberete!
Ah, e para a arte um crítico!
(De preferência um tísico,
Para uma morte, com olheiras, lenta
De desalento por acreditar que há talento,
Aqui ou onde quer que exista!)

O empreendimento do meu menino
Não é um quadro do crescer,
Nem aprender a fazer arte
No bacio.
(A arrastadeira do tempo vem
E encarrega-se disso)

Na hora do agora,
Na aurora do seu ser
Só flui a fugaz linha de um lápis
A pintar o que quer

E não quer mais nada.

“Quero um lápis para pintar” I

“Quero um lápis para pintar”
Disse-me o meu menino.
Pouco lhe tarda a vida a ensinar
Que o mundo não é pequenino.

Do papel ao lápis
Há um risco que separa
Cores, esperança, paixões
E o riso que monta e restaura
Os móveis IKEA mais difíceis
E na caixa 100 livros de instruções.

Torpeza abstracta ou genuinidade
Inata marcada a lápis de cera, marcador,
Caneta de feltro, lápis de cor,
Aquarela?
Prevejo um potencial Pollock!
Uma sequela com querela
De croquete e beberete!
Ah, e para a arte um crítico!
(De preferência um tísico,
Para que morra de repente
^^^^^^^--------------------
E não ressuscite!)

O empreendimento do meu menino
Não é um quadro do crescer,
Nem aprender a fazer arte
No bacio.
(A arrastadeira do tempo vem
E encarrega-se disso)

Na hora do agora,
Na aurora do seu ser
Só flui a fugaz linha de um lápis
A pintar o que quer
E não quer mais nada.

Quero um lápis para pintar


segunda-feira, agosto 12, 2013

Sobre o trabalho. Rui Knopfli

"Eu trabalho duro e dificilmente a madeira rija dos meus versos, sílaba a sílaba, palavra a palavra".
Rui Knopfli

O balão do João

O balão do João
é um globo de ar
ao lado da cabeceira de um velho
a morrer num lar.

O balão do João
não é uma canção infantil.
É o gesto gentil de um neto,
uma criança, que sabe que
o balão do João
está quase a voar.
O amor também se encontra nos genes.

...

De olhos fechados nenhum olhar se cruzará com o teu.

domingo, agosto 11, 2013

O presente contínuo de uma alma ausente

Ao Jorge. O eterno jornalista da Casal Boss... Quem iremos entrevistar hoje? 

O presente contínuo de uma alma ausente
Vê-se na negação do verbo estar
Que, rejeitando a saudade, a consente.

Albergues perenes,
lágrimas humidamente teimosas nos duplos vidros
de janelas que cortam paredes erguidas na memória,
alicerçadas em raízes,
agarradas a fendas,
secas brechas,
ageométricas, cartografadas com o que vem à mão nos lugares da tua vida.

Epidermes e tezes.
Ébanos e marfins.
Sinais, sardas, cicatrizes,
Tatuagens de porventura.
Bem-aventurado o humano ou o humanitário?
Ditoso o espírito periodístico,
Estilístico, que exerce o contraditório!

Vês que até
Chove em África
O Alentejo seca.
É mentira na América
E de contas ao fim,
Não há anjos em Berlim,
Apenas nisso Wenders tem fé.

Com o consolo a solo
De bússola e quadrante,
Do instante nasce o viajante.
A bordo de um diário com gente
Dentro.

O acaso da boleia dá-te milhas.
Descontá-las-ás numa qualquer companhia.
Levar-nos-á à adolescente aduana que não nos pedirá identificação.
Encontrar-nos-emos em casa do meu pai.
Abrirás a mochila e ouvir-te-emos com atenção.

Foz do Arelho. Agosto. 2013.