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sábado, fevereiro 22, 2025

sábado, fevereiro 17, 2024

Diários d'aCourela do Alentejo

A "aCourela do Alentejo" não se resume à agricultura, é também um local inspirador, cujo património humano e natural é propício às alma de artista, como bem podem ver e ler:
"São belos estes muros de terra e pedra. Pulidos e compactados pela chuva, que vai escasseando por aqui, dividem as courelas com a mesma facilidade com que se desmoronam, desnorteados, sem saberem para que lado ficou o musgo." - Luis Leal (2019)


terça-feira, janeiro 19, 2021

Um anoitecer de Janeiro...

Um anoitecer de Janeiro: a boa da braseira, a canzoada descansada e eu com a certeza desta companhia me aquecer da frieza dos últimos tempos.

terça-feira, setembro 08, 2020

A velhinha «Dakota» resiste na aCourela do Alentejo onde ainda roda pelo campo...

A familia cresceu em tamanho e houve necessidade, há uns anos, de termos mais uma «pedaleira» na aCourela. Foi numa loja de segunda mão onde encontrámos esta velha «Dakota» (estilo «Mountain Bike») por tuta e meia e a pedir-nos uma nova oportunidade. 
Valeu a pena e tem sido a bicicleta que uso para ir ver os tubos de rega, para ir despejar o lixo (infelizmente ali é difícil reciclar), ir à do vizinho e para ir regar o plátano que tenta sobreviver ao calor mesmo à entrada da nossa quinta. 
Quando me monto nela, apesar de notar uma ligeira diferença com a minha «loba» do dia-a-dia (devido à grossura das rodas), sou invadido por um certo bem-estar e, para além da crença na sustentabilidade, mantenho igualmente alguma fé nas segundas oportunidades...

sábado, setembro 05, 2020

«Rocky I» - O primeiro amigo rafeiro...

Este é o Rocky, o primeiro rafeiro que conquistou a amizade dos meus filhos. Desde o primeiro dia que se conheceram, ele e o Santi forjaram uma relação de cumplicidade mais do que territorial, com o meu filho mais velho a guardar as ovelhas na sua companhia. Este cão, apesar de não ser nosso (é da nossa vizinha Magda), apadrinhou a aCourela como seu território e foi o primeiro a habitá-lo. Na verdade a conquistá-lo, sendo o rei de duas crianças por quem acredito que este monarca canino daria a vida.
A amizade deste rafeiro, primeiriça como o meu primogénito, nunca foi destronada, apesar da forte presença do Zeca (que conhece as suas mãos desde que nasceu), do nosso Donnie, da Cuca Maluca e agora do pobre renegado Zeus...
Nunca imaginámos que aCourela se tornasse o Olimpo desta canzoada, onde, desde o alto da colina, avistam a estrada para ladrarem às carrinhas de caixa aberta. Porém, talvez haja um motivo porque este animais decidiram fazer parte das nossas vidas... Quero acreditar que foi porque a amizade de um rafeiro alentejano com um menino rayano de seis anos ecoou por aqueles campos que estavam fartos de tanta solidão...

terça-feira, julho 21, 2020

“Chucho como yo” – Luis Leal (versión española de “Rafeiro como eu” en Mais Alentejo nº 153)

“Chucho como yo” – Luis Leal (versión española de “Rafeiro como eu” en Mais Alentejo nº 153)

¿Qué tienen Nero, Pantufa, Júnior, Jacob y Rocky en común más allá de haber sido los perros de mi familia? La respuesta es fácil: eran chuchos. Es decir, perros sin raza definida, resultado del cruce de diversas razas, o, si echamos manos del uso coloquial y peyorativo de la lengua portuguesa (“rafeiro” sería la traducción), algo “que no sirve, de mala calidad, con mal aspecto” o, sencillamente, “vagabundo”.
"Chucho como yo" - Luis Leal

Lo único que no tenían mis perruchos era una raza definida, pues, cada uno a su manera, especialmente Júnior (mi incondicional amigo que jamás olvidaré), eran animales dignos, nobles, bellos y llenos de humor. Como Jacob, un Joe Pesci bodeguero de orejas puntiagudas, mafioso de cuatro patas que, después de un periplo de meses, regresó a casa únicamente para nos refregar en el morro que nunca le domaríamos la Camorra que llevaba en la sangre.
Tuve la suerte, desde crío, de la amistad perruna, sin embargo, la vida apartó, durante casi dos décadas, su presencia de mi casa. He sentido muchas veces la añoranza de los paseos por el campo, de la cabeza en mis piernas pidiendo caricias, moviendo la cola de alegría al verme, de las carreras detrás de la pelota o de las idas y venidas de su hocico buscando gatos, liebres o comida en la basura.
En mi memoria quedó el olor a perro, la baba en los pantalones y aquel domingo de convivencia del grupo de parejas al que mis padres pertenecían en nuestra parroquia. Pasé la mayor parte del tiempo jugando con un perrito gordo, peludo, una especie de peluche vivo, siempre detrás de mis Nike de ir a misa. Me acuerdo de preguntar a su dueño, un joven latifundista, de qué raza era.
- Es un “rafeiro alentejano”. ¿Quieres ver a sus padres?
Ya sabía lo que era un chucho (un “rafeiro”), pero aquel cachorro era como yo, alentejano y sin sin ninguna virtud de cuna, salvo la cabezonería de ir detrás de los cordones y de la sinceridad del paisaje. La perrera era enorme, como la corpulencia de aquellos dos animales, sobrios y de expresión tranquila. El macho, más grande que la hembra, me pareció más cabezón. Vinieron de inmediato con el dueño que les acarició el pelo grueso y me dijo que podía hacer lo mismo, que no me extrañarían, ni me harían daño. El “rafeiro alentejano” es dócil y cómplice de los niños. Excelente perro de guardia, seguro y vigilante en las horas de oscuridad, no duda en usar valerosamente sus mandíbulas robustas para defender a los suyos de cualquier intruso.
- Están sueltos por la noche en el monte, al más mínimo ruido dan la señal. Él tiene cuatro años y ella es un poco mayor. El perrito con el que estás jugando, el último de la camada, tiene su mamá solo para él. ¡Es un bello animal! Un amigo mío viene a por él la semana próxima…
Creo que fue mi mirada de fascinación, o que tal vez el labrador intuyese la heráldica de mi apellido, pero sus palabras se hicieron un sueño que recuerdo con una sonrisa infantil.
- Si quieres, en la próxima camada, te quedas con uno.
Mi padre, allí cerca, asintió.
Durante meses pregunté si había noticias aquel señor tan simpático. Supe, años después, que lamentablemente nos dejó antes de tiempo.  Y mi “rafeiro alentejano” fue creciendo lejos de mí. Estoy seguro de que sus antepasados molosos lo impelieron a buscar otros rebaños por esta Península Ibérica fuera. Yo hice lo mismo.
Quien nace chucho, y alentejano, no escapa a su carácter, a la llaneza de su espíritu. Y, la verdad es que, hace un año, cuando mi alma se amedrentaba ante un lobo negro, tan cobarde como su manada disimulada, llegó a mi territorio ese “rafeiro” que se me regaló, tomando su lugar en el seno de nuestra familia.
"Chucho como yo" - Luis Leal (2)

Donnie, nuestro “rafeiro alentejano” (posible descendiente de mastín extremeño), ese cachorro abandonado a los siete meses, de pelaje lobero, con su pecho ancho y profundo, se puso a mi lado, recuperando la fuerza de mi vasta planicie, profunda en silencio y cabezona como el sol rompiendo por entre jirones de nubes.
Vive libre por la Raya y eligió ser leal a los míos. Territorial, cela por la tranquilidad de nuestro campo. Este perro, que el buen terrateniente me regaló, fue de una camada tardía. Tiene el “pedigree” que verdaderamente me importa. El de la tierra inmensa, de la tranquilidad, del pan. La herencia de gente sencilla, tiznada de sol y de amarguras, cuya genética amastinada corre por mis venas y protege mi perímetro vital por si algún lobo se me acerca.

"Chucho como yo" - Luis Leal (3)

"Chucho como yo" - Luis Leal ("Mundo Rural TV")

sexta-feira, março 20, 2020

Alentejano ou "Extremeño", como gostava de te ter aqui bom amigo...

Todos os dias vamos tendo notícias tuas, como do resto da família, mas continuamos separados pela fronteira destes dias...
O nosso campo continua com o seu fiel rafeiro, sempre rodeado de alegre canzoada. Em breve, voltarei a caminhar ao teu lado e a encostar a minha coxa à tua cabeça enquanto te acaricio o pêlo e me babas as mãos já habituadas à inquisição, à ditadura deste vírus.   
Com tanta coisa estranha por aí e eu (nós todos aqui confinados em casa...) tantas vezes a lembrar-me de ti, meu bom amigo...

"Mastín Extremeño" - Puebla de Obando

quarta-feira, fevereiro 26, 2020

"A las aladas almas de las rosas del almendro de nata te requiero" - Miguel Hernández

«A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero».
Con nuestros almendros ya en flor, recordamos versos de Miguel Hernández.

aCourela do Alentejo 2020

quinta-feira, janeiro 23, 2020

Coisas de rafeiro...

Se há coisa que um rafeiro gosta mais do que a chuva é da sua casa... 
Si hay cosa que a un «rafeiro» le gusta, aún más que la lluvia, es su casa...

domingo, janeiro 12, 2020

segunda-feira, dezembro 23, 2019

A ouvir atentamente as divagações do rafeiro mais velho...


A ouvir atentamente as divagações do rafeiro mais velho, num breve momento de sol domingueiro.

Escuchando atentamente las divagaciones del rafeiro mayor, en un breve momento de sol dominguero.