sexta-feira, dezembro 05, 2014

Universalizar o cante (Janita Salomé)

“ «Embriagai-vos! De vinho, de poesia ou de virtude, à vossa escolha. Mas embriagai-vos!» Será que o cante alentejano inspirou Charles Baudelaire neste fervor poético? Se não vejamos (ou bebamos) o vinho vivo da amizade, solidariedade, comunhão de vozes e espíritos ou a poesia e virtuosismo do cante, condimentos essenciais presentes na majestade, solenidade e densidades geradas quando as vozes e o seu soar e sentir mais profundo se abraçam.”
Janita Salomé

quinta-feira, dezembro 04, 2014

“Palavrões” de Paulo Condessa

Leitura, quase instantânea, de “Palavrões” de Paulo Condessa. E não é que é a p*** da vida…

O outono de uma infância em ruínas

O outono de uma infância em ruínas
Não alberga espontaneamente gargalhadas de criança.
Espera o pôr-do-sol que se derruba em silêncio…

quinta-feira, novembro 27, 2014

"O Herói" - Crónica de António Lobo Antunes



Vou-me embora p’ra Lisboa

Vou-me embora p’ra Lisboa 




(Cancioneiro Popular Alentejano 
- Grupo de Cantares de Évora)

Alentejo terra do pão
Onde eu tenho a residência
Acabou-se a azeitona
Meu trabalho fez ausência

Vou-me embora p’ra Lisboa
Porque a vida cá é má
À procura de coisa boa
Procuro não encontro cá

Quando eu entrei no comboio
Que assoprava pela linha
Às vezes penso comigo, e digo
Não sei que sorte é a minha

Quando eu cheguei ao Barreiro
Montei-me no barco que passa o Tejo
Chora por mim, que eu choro por ti
Já deixei o Alentejo

Chora por mim, que eu choro por ti
Já deixei o Alentejo

Somos Cante (Somos Património Imaterial da Humanidade)

Somos Cante
(Ao Alentejo, ao seu Cante, à minha gente)
"Somos sangue.
Somos terra.
Somos quente suor.
Somos um rosto de frente.

O sangue torna-se terra,
O suor absorve o lenço
A cara dá-se pelos avós
E a voz torna-se cante.

Eu que nasci no Alentejo
Serei chão
Quando a seca me chegar às veias.

A alma
Essa, pelas veredas,
Além, à sombra,
Caminhará de braço dado
E passo lento,
Sincopado pelo coração
Que nos late à capela.
Comunga-se com água a ferver
Coentros, poejos e alho
E esperamos que o paraíso tenha taberna".



sábado, novembro 22, 2014

TRANSCRIPCIÓN DE LA PRESENTACIÓN DE LA TRADUCCIÓN DE ANTONIO SÁEZ DELGADO DEL “LIBRO DEL DESASOSIEGO” DE FERNANDO PESSOA

Librería Colón (Badajoz) a 21 de noviembre de 2014


«Quisiera empezar esta presentación hablando sobre el autor del “Libro del Desasosiego”, Fernando Pessoa. Hablar de Pessoa es como hablar de un “baúl” vivo, desordenadamente brillante en su descomunal obra, publicada o inédita, que me deslumbra por su misantropía como también por su fuerte personalidad poliédrica y filosófica.

La fascinación por su obra ya es muy antigua, desde los tiempos de mi juventud, de mis clases de lengua portuguesa en el instituto en que me di cuenta que Pessoa no inventaba personajes, él criaba escritores y poetas completos, siendo esta una manera, como el propio afirmaba, “de sentir el mundo de manera más completa”.

Tuvo una vida discreta como ciudadano, pero para la historia de la literatura se desdobló en varios heterónimos (según el editor del actual “Libro del Desasosiego”, Jerónimo Pizarro, 136) que lo ascendieron al panteón de los más brillantes e importantes del modernismo del siglo XX y de toda la literatura mundial.  

Su juventud en Sudáfrica, su pasado anglófono, su bilingüismo (evidente en heterónimos de lengua inglesa como Alexander Search) o incluso multilingüismo (pues parece que Pessoa se atrevía también a escribir en francés), marcan una transición en el paradigma cultural y literario portugués tan cercano al canon de las letras francófonas  y lo abre al universo literario de Shakespeare.  

Hablar de sus más importantes heterónimos como el anti-metafísico Alberto Caeiro (que preconizaba que “pensar es estar enfermo de los ojos”), el latinista Ricardo Reis o ingeniero decadente Álvaro de Campos, es ver universos literarios en la figura de Pessoa.

La filosofía epicureísta del maestro Caeiro, soportada por la perfección moral e intelectual de Reis, es un contrapunto al decadentismo de Campos, tan visible en el poema “Opiário” dedicado al poeta portugués Mário de Sá Carneiro, del cual os leo la estrofa que podía perfectamente pertenecer a Bernardo Soares, a quién Pessoa adjudicó parte de su “Libro del Desasosiego”:

“Por eso yo tomo opio. Es un remedio
Soy un convaleciente del Momento.
Vivo en la planta baja del pensamiento
Y ver pasar la vida me hace tedio”.

Como sabemos, Bernardo Soares es, dentro de la ficción del libro que hoy presentamos, un simple ayudante de guarda libros en la ciudad de Lisboa, pero Pessoa lo define como una personalidad no distinta de la suya, “pero una simple mutilación de ella”. Se trataría del propio Pessoa restando el raciocinio y afectividad.

Introducido el poeta nos vamos al “Libro del desasosiego”. Para mí, (y creo que para los que son sensibles a estos temas de la literatura y de la poética) a nivel intelectual hay un antes y un después de haber leído el “Libro del Desasosiego”.

Se trata de una obra maestra póstuma, guardada en un sobre lleno de cientos de fragmentos que oscilan entre el diario íntimo, la prosa poética y la narrativa, textos estos que nadie sabrá si Pessoa tenía o no ganas de organizar. Este sobre ocultó durante 47 años el “Libro del Desasosiego”, curiosamente los mismos años que vivió Pessoa.

Este libro, que cuenta ya con innumerables versiones en portugués, y con cuatro traducciones en español es la prueba evidente que una prosaica cirrosis no impide un genio de la literatura de seguir creando. Como dice mi amigo Antonio, efectivamente Pessoa “es el único escritor muerto que publica más que escritores vivos; un milagro, un emblema de la modernidad”.

Esta nueva edición, de Jerónimo Pizarro, reconocido estudioso pessoano, vuelve al sobre, a la fuente de textos, creando un nuevo corpus y una nueva organización de la obra. Pizarro entra de esta manera en la historia del “Libro del desasosiego” que es también la historia de sus versiones y ediciones.

Pizarro se aleja de versiones anteriores al establecer una datación posible o aproximada de todos los fragmentos que constituyen su edición. Con un corpus de 445 fragmentos (número bastante inferior al encontrado en otras versiones), se incide en una lectura histórica con una supuesta evolución cronológica donde encontramos la progresión de sus dos semiheterónimos: el tantas veces olvidado Vicente Guedes y Bernardo Soares que es una apropiación tardía de la biografía de Guedes.  

Tenemos entonces dos heterónimos y una obra más corta, dividida en dos fases de escritura;
la centrada entre 1913 y 1920 de Guedes y una segunda, entre 1929 y 1934 protagonizada por Soares.

Partimos de una lectura más clara, más simbolista decadente, asociada a la figura de Vicente Guedes, y llegamos a una segunda parte, a un Bernardo Soares más sobrio, perplejo ante la condición humana, una personificación del tedio y la inacción, siendo, al mismo tiempo, un retrato de la ciudad de Lisboa. Pessoa y Lisboa son una rima perfecta, pero al contrario de Pizarro no creo que Pessoa sea Lisboa, puesto que el genio supera la capital.

Tuve la suerte de cruzarme con varias de las ediciones anteriores, sentí sus estados de alma, sus fragmentos indecisos, intenté ver sus enfoques y recorridos en todas las direcciones, y me alegro mucho que ahora Antonio Sáez, con esta traducción, sea también parte de la historia “desassossegada” de este libro.

Ahora me toca hablar de Antonio Sáez. Esta es, sin duda, la tarea más difícil porque Pessoa no fue maestro mío y Antonio lo fue y sigue siendo.

Ahora sería el momento en que yo alabaría su brillante currículum docente, sus artículos, su trabajo de traducción o su obra como poeta y escritor reconocida por el prestigioso premio Eduardo Lourenço. Creo que no hace falta. Todos los que estamos aquí conocemos la obra de Antonio o si no, disculpadme amigos, lo tenéis en internet. 

Prefiero volver atrás en el tiempo, hace 15 años, cuando conocí a Antonio, todavía con pelo y un poquito más gordito. En la Universidad de Évora, cuyo escudo preconiza el “honesto estudio”, tuve muchos profesores pero pocos maestros. No es por estar aquí hoy que puedo afirmar que Antonio fue uno de ellos. Preguntad a la mayoría de los alumnos de mi promoción.

En sus clases Antonio me dio más que Español I y II o Literatura Comparada. Yo, como estantería bastante vacía que era entonces, empecé a llenarme con sus sugerencias de libros y letras que hoy tengo tatuadas más allá de la epidermis. Pero también me presentó a Pepa y a su novio marino, personajes famosos de sus dictados inventados sobre la marcha.

Antonio me dio más que El Quijote de Cervantes.  Me montó en el  Seat 600 del Monseñor Quijote que me llevó, junto al alcalde Sancho, por esos campos de la Mancha (con unas paraditas para comer un trocito de queso manchego y una copita de Rioja).
Antonio, sin darse cuenta, me dijo que Machado también se crió en un patio como yo.

Antonio me dio “Instantes” de generosidad, como el que me está dando ahora al invitarme como amigo a presentar su traducción, “Instantes” que me acompañan en una fotocopia cutre (como todas las fotocopias que nos daba, sí, Antonio no es perfecto) de un poema de Jorge Luis Borges, que al final todavía no sé si es verdaderamente suyo…

Me gustaría terminar como empieza ese supuesto poema de Borges:
“Si pudiera vivir nuevamente mi vida
En la próxima trataría de volver a ser alumno de Antonio”.».

  


   




 


  



sábado, novembro 08, 2014

Catão (Eugénio Lisboa)



CATÃO

A pátria é triste. Sofro. Estou calmo.
Único honesto, entre deshonestos, clarividente,
entre os cegos, a indignação há muito acalmo.
Estou só. Sofro quando alguém sente.
A honestidade – que solidão! A coragem cansa.
Em breve, cadáver que a outros mortos fala,
penso em Atenas, plena de alegria mansa,
e no coração afogo palavras que o pudor cala.
Estou cansado de prever o negro acontecer.
Algo nasce. Algo morre. Com quem perde, estou.
Honestidade é pátria de quem outra não sabe ter.
Ao abismo das causas perdidas, quieto, vou.
Melhor do que ocupar-me da minha pobre vida,
agora que os pássaros a cantar começam,
na espada pego, com mão há pouco ferida
– o vento rasgo. Percebo que meus pés tropeçam.

Eugénio Lisboa


Lourenço Marques, 7.2.75




quinta-feira, novembro 06, 2014

Retrato

Hay un refrán portugués que dice: "mejor parecer que ser". En este retracto parece que me tomo bastante en serio, algo que intento no hacer, excepto con las cosas que me enamoran y con las cuales me comprometo. Y eso lo consiguió mi amigo Jose Manuel Méndez Sierra con su mirada y "click" artístico oportuno. 
Ahora ya puedo figurar en la contraportada de algún libro o revista con pinta de qué puedo decir o escribir algo con interés... A él (y a su esposa Ino) un fuerte abrazo y muchas gracias ("o meu muito obrigado!"). P.D. José, esperemos que puedas fotografiar esta cara dentro de veinte o treinta años arrugada por las risas que nos producen nuestras conversaciones de sofá (patrocinadas por un café cuyo nombre no quiero acordarme).

quarta-feira, outubro 29, 2014

O calão das trincheiras


Por estes e outros motivos é que sou um defensor acérrimo do calão e do seu estudo histórico e linguístico (e o vou dizendo quer para manter a sua história ou libertar a frustração do meu espírito). 
Eu, cuja pinta de “bife” não delata as minhas origens, finalmente entendo de onde vem este termo (nada a ver com o mundo dos talhos e magarefes) e outros que são uma constante no léxico português e com os quais podemos honrar os nossos avós (os meus bisavôs Leopoldo e Umbelino) que combateram na 1ª Guerra Mundial. Recordemos também que os que de lá vieram, meio loucos, “esgazeados” como ficaram baptizados, vítimas de gazes (como o mostarda), com a sua miséria pessoal enriqueceram o vocabulário e o imaginário cultural do povo português.
No centenário da 1ª Guerra Mundial, “Guerra de França” como dizia a sabedoria empírica, alheia a terminologias históricas, da minha avó Helena, continuar a entender o seu calão é uma boa homenagem aos que por lá andaram, “tugas”, “camones” ou “boches”. 
Vale a pena ler este trabalho da “Visão História”.

segunda-feira, outubro 27, 2014

De pé, amparado pela parede do tempo (Diário)

De pé, amparado pela parede do tempo, contemplo uma nova vida se forma no ventre da Elsa, da minha mulher. De pé, fascinado pela magia dum monitor.
Já criámos vida ao aceitarmo-nos como homem e mulher, reafirmámos a vida com o nascimento do Santiago e hoje contempla-se, nesta janela, não sei se de sistema operativo Windows, uma nova existência, de género provável masculino, de traço recente, a lápis, pouco apertado, provisório, no bloco de notas das nossas vidas.
Se se afirmar, contornar a caneta, a tinta permanente, chamar-se-á Xavier e não sabemos se chegará ao extremo oriente mas já atracou e evangelizou os nossos corações.
A escravidão do tempo revela-se na matéria perene dos nossos corpos. De isso não tenho dúvidas. Liberta apenas está, dos grilhões, quando explode com energia infantil, na recusa, não dominada pela gramática adulta, desarrumada, despenteada, mesmo com bronquite e a antibiótico, como as gracinhas do meu filho, alheio a tudo o que escrevo.
Pode ser que herde da infância a ternura e de poeta alguma loucura, que seja a sua carta de alforria à escravidão da matéria e do tempo. Que leia, talvez isto, que a alma pode ser tão perene quanto o corpo se não a cuidamos.
Este é o nosso tempo. Este é o nosso momento, esteja eu aqui a escrever, tu na cama a saltares, ou a mamã a carregar no ventre o que se vê numa janelinha dum monitor, que já é, mas ninguém sabe o que será.

"A Mística do Momento" num café.

O João Afonso, na letra do seu "Cheiro a café", canta "o sentido que eu tive da vida num café", o que poder-se-ia perfeitamente adaptar a esta "Mística do Momento" que tive numa bica, na companhia de José Tolentino Mendonça. "Não desistas da luz" e "agradece a dança luminosa do mundo ao teu redor" foram doces saquinhos de verdade para os meus sentidos, tal como a obra, neles citada, que agora dorme na minha cabeceira à espera de, logo à noite, ser acordada.

"Todo o silêncio" - José Luís Peixoto


domingo, outubro 26, 2014

Para o Pessoa

«Quando contemplo o firmamento, obra das tuas mãos, a lua e as estrelas que fixaste lá, que é o homem – pergunto – para que dele Te lembres? Que é o filho do homem, para que Te ocupes dele?»
(Sl. 8, 4-5)

Para o Pessoa
Poeta versava com peta.
Misturou sinto com absinto
A estalar corações de vidro pintados,
Embriagado de si mesmo, como uma pedra, livre do monte,
No pára-brisas de um Chevrolet pela serra de volta à aldeia urbanizada pela sua infância.

Escreve de pé a razão que não sei
Que não soube e não souberam.
Digna do desassossego
Ao qual não me nego
Quer na estante, quer no instante.
Como Pessoa.

Mas não sou Pessoa
De encostar-se, de pé, à cómoda insónia.
Tenho o medo sonâmbulo de desfalecer no peso apoiado,
Que caia no chão, nas balelas,
E se abram as gavetas para as quais escrevo.

Soa-me a Pessoa
(a Fernando,
Pelo ir pela vida rimando,
Postando
Moderna filosofia de rede social).

Citando se vai andando
Pela literatura da amargura,
De avatares heterónimos,
Imbróglios
Dessa treta que é
Caso particular de binómio de

Pessoa humana.  

sábado, outubro 04, 2014

A minha manhã mais matinal (António Lobo Antunes)

"Assim a minha mãe: morreu à clara luz do dia e foi sepultada à clara luz do dia. Afastei-me um pouco porque sentia a terra das pás a cair-me no corpo". 
António Lobo Antunes in "Visão" (2/10/2014)



segunda-feira, setembro 22, 2014

domingo, setembro 21, 2014

Somos Cante

Somos sangue.
Somos terra.
Somos quente suor.
Somos um rosto de frente.

O sangue torna-se terra,
O suor absorve o lenço
A cara dá-se pelos avós
E a voz torna-se cante.

Eu que nasci no Alentejo
Serei chão
Quando a seca me chegar às veias.

A alma
Essa, pelas veredas,
Além, à sombra,
Caminhará de braço dado
E passo lento,
Sincopado pelo coração
Que nos late à capela.
Comunga-se com água a ferver
Coentros, poejos e alho


E esperamos que o paraíso tenha taberna.

"Pois é" - António Lobo Antunes

quinta-feira, setembro 11, 2014

PAÍS DE AZULEJOS PARTIDOS - Mário Dionísio

PAÍS DE AZULEJOS PARTIDOS - Mário Dionísio
País de azulejos partidos
de erva trepando entre paredes em ruína
País entregue à sua sina
sem olhos e sem ouvidos
País voraz ruminando o almoço
rindo ou chorando incapaz de sorrir
País de corpo aberto a quem está a seguir
País do rastejar entre a pele e o osso
Pulinhos para trás e para a frente
de polegar na cava do colete
foguetes procissões uns copos de palhete
país da pequenez de si mesma contente
País indiferente aos que dão por ele a vida
País herói se não há perigo em sê-lo
País de velhos do Restelo
dado à mão-baixa perto e consentida
País que tudo quer e nada quer tudo suporta
País do faz como vires fazer
País do quero lá saber
do quem vier depois que feche a porta
Mário Dionísio,"Terceira Idade",1982
(1916-1993)

domingo, agosto 31, 2014

O Consentimento do Ódio (foto da Wikipedia, autor desconhecido)


O Consentimento do Ódio (Texto)

Com a mente aturdida, mas passo-a-passo com o mestre sincronizado, um discípulo assume a sua confusão.
- Mas, Mestre está a dizer-me que soltar o nosso ódio resulta benéfico?
Ao qual, o mesmo respondeu, da forma como estavam habituados a reflectir através do diálogo, com outra interrogação.  
- Pensa bem, jovem amigo, não é positivo odiar a iniquidade, a discriminação, o egocentrismo, a altivez e todas essas particularidades que desfiguram o nosso coração?
Continuaram a caminhar lado a lado, à sombra rasgada pelos raios matinais de sol, e chegam a uma pequena clareira no bosque de bambu que com eles madrugava. O mestre contemplou o jovem rosto. Suavemente com uma mão de realidade, mas sem frenesi de verdade, apoiou-a absoluta e sem peso no ombro esquerdo do dilecto jovem.

- Na natureza existe, exibe-nos constantemente a sua total repulsa para manter o seu equilíbrio, para melhorar-se, para desenvolver-se uma e outra vez. Nós somos natureza, mas ao assumirmos diversos tipos de rejeição, acedemos à nossa humanidade. Negar o ódio, sim, é negativo. Nega-se assim o que a natureza partilha livremente connosco. Florescer de cabeça erguida, como agora aqui estamos, iguais ante o mesmo sol.  

Ultimate Fighting Toys

Um combate épico no “Ultimate Fighting Toys”! Dois brinquedos da feira da ladra digladiaram-se na arena da Foz do Arelho para ver quem é que vinha dentro ou fora da mochila do Santiago. Apesar da armadura espacial do Batman, e do "Batman Punch" o Nick Fury levou-o ao tapete com um “flying juji gatame”! "Tap out"! Marvel:1 DC:0.Haverá “rematch”? Terá de ser no inverno…





quinta-feira, agosto 28, 2014

"Corpo" - Valério Licínio (Joaquim Pessoa)

Tenho a certeza que Joaquim Pessoa não tem o seu merecido lugar na lírica portuguesa do final do século XX e, mesmo, na viragem para o século XXI. O motivo, o porquê, dessa ausência de reconhecimento dever-se-á, seguramente, a posturas políticas e sociais assumidas pelo poeta que, como é apanágio do “mainstream” de cabeças pensantes e dominantes, subjugam e promovem o “espectro cultural” de qualquer país. 

Creio que ainda está no activo, mas perdi contacto com as suas últimas obras. Talvez o peso do apelido Pessoa (penso que em homenagem ao polifacetado mestre Fernando) não ajude para o marketing da “coisa”, mas fazendo minhas as suas palavras «julgo que a poesia tem, também, a obrigação de palpar o mundo, de estar atenta aos sintomas e ajudar ao diagnóstico.»

Há quase 20 anos descobri o que significava “apócrifo” graças a uma antologia sua. “Os Herdeiros do Vento”.  À parte de manuais escolares, ou leituras obrigatórias, tenho quase a certeza que foi o primeiro livro de poesia que comprei na vida e na já extinta livraria do centro comercial Eborim, numa dessas minhas peregrinações habituais antes de ir ver algum filme aos, também já extintos, cinemas Alfas Duplex de Évora.

Desse livro guardo e destaco um poema apócrifo de Valério Licínio intitulado “Corpo”. Lio-o tantas vezes nestas duas décadas que pouco falta para o saber de cor. Assim é a memória afectiva, selectiva por bem-estar, faz-nos sentir que há coisas que parecem que foram feitas, escritas, sentidas, exactamente para nós. Porque não ser feliz nesta ilusão?

Apropriar-se do imaterial, para consumo próprio, não aflige o artista, não abusa dos direitos de autor, não é mercantilismo de propriedade intelectual. É, em “stricto sensu”, identificação. Não há nenhum autor que não o almeje, com maior ou menor veemência, por vezes mesmo eclipsada por desprendimento, que quem o lê, aceita a sua partilha, reconheça a sua composição ou, se é caso disso, se reconheça nela. 

Agora revisito-a aqui. Originalmente esta antologia foi dedicada a ilustres amigos do autor como Isabel da Nóbrega, José Saramago, Pedro Tamen e Carlos Pinto Coelho. Como me apropriei deste poema, porque não dedicar-vos? 
Aquele abraço.



quarta-feira, agosto 13, 2014

O que pode voltar a dar entusiasmo e confiança

Há uns quantos dias encontrei esta citação num livro que lhe recomendo vivamente, “Verbo, Deus como Interrogação na Poesia Portuguesa”, de selecção e prefácio do grande Tolentino Mendoça e do Pedro Mexia, e apontei-a logo pelo interesse que me despertou.
Dizer que nutria simpatia pelo autor enquanto figura que ocupa o lugar de Pedro na terra estava a mentir com todos os dentes que tenho na boca, mas no que respeita ao seu fascínio pela experiência do belo, quase ascética, contemplativa, já não posso dizer o mesmo.
Partilho-a aqui consigo, Tio Paulo, porque penso que poderá ser do seu interesse também.
No outro dia, numa mensagem ao meu grande amigo Jorge Neto, lembrei-me de uns versos do Vitorino Nemésio, que não sou capaz de reproduzir “ipsis verbis”, que enunciam que “já não somos homens de Deus, mas continuamos meninos de Deus”…

“O que pode voltar a dar entusiasmo e confiança, o que pode encorajar o ânimo humano a reencontrar o caminho, a elevar o olhar para o horizonte, a sonhar uma vida digna da sua vocação, a não ser a beleza? Vós bem sabeis, queridos artistas, que a experiência do belo […] não é algo acessório ou secundário na busca do sentido e da felicidade, porque esta experiência não afasta da realidade, mas, ao contrário, leva a um confronto cerrado com a vida.”

Joseph Aloisius Ratzinger/ Bento XVI

terça-feira, agosto 12, 2014

O Clube dos Radialistas Aposentados

Em direto com o 1º Ministro, depois de sermos louvados pelo Presidente da República.
O primeiro gravador de k7s que tive na vida foi uma herança partilhada com a minha irmã. Era um daqueles metálicos com um deck e uma coluna plana, de som mais que Mono e sem perspectivas de Stereo. Fora uma transição das mãos do meu pai (que o comprara com restos do soldo do ultramar) para as minhas e as da minha irmã Ana. Aí ouvíamos as nossas k7s, algumas originais como a do Cat Stevens ou dos Beatles (o álbum “Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band”!), gravávamos outras à beirinha da rádio (de indicador e médio ágeis para carregar no play e rec simultâneos), sempre desejando que o locutor não falasse e interrompesse a melodia para dizer “Rádio Jovem” em noventa e qualquer coisa FM.

As rádios locais, algumas piratas, eram o mais global que aquela juventude tinha na época e a rádio da minha terra era um espectáculo! Era bem jovem para aquela cidade branca que pouco mais oferecia a quem lá vivia, o que talvez fosse muito… Se estivéssemos numa de fraternidade, direccionavam-se as antenas para Espanha e gravavam-se os programas dos “40 Principales” o que nos abria as portas para algo mais que os “La Frontera”.

Lá para os idos de 1988, depois de termos visto, num VHS do videoclube, o “Bom Dia Vietnam”, com um então desconhecido Robin Williams para nós, a minha irmã e eu desgravámos umas quantas k7s BASF que o meu pai lá tinha e emulávamos a voz do original locutor do filme no velho e roufenho gravador: “BOOOMMM DIA ÉVORAAAAA!!!”.  
A programação era variadíssima, desde anúncios escatológicos com caca de cão nos “perdidos&achados” (o que confirma a tese do Gato Fedorendo que uma piada com cocó faz sempre rir e que aquelas duas crianças já então o subscreviam), atuações, ao vivo e em directo da minha irmã, de temas atualizados do Paco Bandeira (“sou contrabandista de drogas bem fortes, heroína, cocaína”…), anedotas à velhos dos Marretas, e, obviamente, a não nos faltar no catolicismo de bairro operário, as orações ao anjinho da guarda, de inspiração, quiçá, no terço hertziano em directo de Fátima da RR, com a supervisão, sempre cristã, da minha mãe (tipo Vítor Melícias ou o do apresentador do “70x7” cujo o nome não me lembro e não me apeteceu ir confirmar à net).

As k7s eram giras. Os nossos programas nem tanto. Eram às cores. Amarelas, laranjas, roxas até. Com a modernidade a caminhar para o Stereo e Dolby Surround perdeu-se o encanto colorido pelo preto e branco e, na melhor das hipóteses, lá se encontrava uma transparente a verem-se as bobines, sempre prontas a serem rebobinadas por uma Bic ou Molín sempre à mão.

A ironia de uma tarde a vermos o filme do Robin Williams, ou de esta tarde em que a sua morte me fez rebobinar a minha vida, encontra-se num espólio radiofónico perdido de uma infância feliz, numa irmã ex-locutora de rádio (que o continuará a ser por vocação) e num gajo que se continua a rir com uma piada que meta caca à mistura e sabe que nunca chegará aos calcanhares de um professor como o John Keating.

segunda-feira, agosto 11, 2014

A morte nunca está oculta se se está atento à vida.

A morte nunca está oculta se se está atento à vida.
Querer e assumir o final foi-nos negado
Pelo pecado cometido pela religião
Ao criar deuses à semelhança do homem,
Com necessidade de adoração,
De culto inculto e verdades absolutas
Às quais não se exige fundamentação.

Sem fome corpórea, com nutrida reflexão
Se aborda a morte em tertúlia ou meditação.
É necessidade aguçada para papilas gustativas
De um espirito a salivar.
Buscando um manancial infinito
Para matar a sede, salgada, que gera a morte.

Deus nunca está oculto se se assume a dúvida que existe.
Desejar conhecer o além incerto é-nos recordado constantemente
Por o ruído incómodo de um coração que late.
Disseca-se, certamente, a incerteza que se teve em vida com a morte.
E, a verdade, de contas ao fim, não é coisa que se partilhe.

O canto, homérico e sentido.

O canto pode não ser livre da história, dos grilhões de um presente determinado, delimitado por conjecturas ou presunções ideológicas, mas esse tempo afectará o modo do poeta, será a centelha da liberdade real, pois a liberdade não tem estética…

terça-feira, julho 22, 2014

Assim fico eu sem ti... (Diários)

Durante muitos anos, parte do meu dia-a-dia tinha de se viver longe da Elsa. Hoje não é assim. Os expressos fizeram parte da nossa vida, os seus assentos duros e de cabeceiras brancas, renováveis viagem a viagem, acomodaram a tristeza da despedida mas também a alegria de voltar a quem se partiu.
Há algo nesta fotografia, é difícil de explicar agora reencontrada oito anos depois, que quis que a voltasse a contemplar. Não é um prenúncio de voltar à estrada, da qual me perece que nunca deixaremos, mas o confirmar que é a ela que volvidos estes anos quero continuar a voltar...
A pé, de carro, na rede de expressos... 

O sistema é uma ficção criada pelo homem. Estaremos com falta de imaginação?


...

Esta foto, de um polémico grafitti Lisboeta, tem 5 anos e foi obturada à saída de um qualquer metro que apanhei. Hoje encontro-a no baú digital tristemente atual. Será que não aprendemos mesmo nada com a história?

quarta-feira, julho 16, 2014

Word Written World

Com marcador grosso da vontade, escreve-se, salvo erro como dizia Descartes, o grande livro do mundo.
Se não há espaço evidente, folhas em branco, passagens por inventar, espera, olha em teu redor, entende as limitações das tuas intenções e o passado que levas às costas.
Se não se chega lá com um banco, não tenhas medo de subir a um escadote. Lá de cima vê-se algo mais que a altura administrativa que tens no teu bilhete de identidade.
Continuas a ser tu, baixo se é o caso, mas uns degraus a ver o mundo mais alto.

What the world need is a hug... (Munich)



Herrsching (II) - some seconds later...



Herrsching (I) - Munique


Pêndulo de Foucault (Deutsches Museum)


Um pêndulo de Foucault... sem o Umberto Eco. "A originalidade do pêndulo reside no fato de ter liberdade de oscilação em qualquer direção, ou seja, o plano pendular não é fixo". Passar-se-á o mesmo com o ser humano? A terra girará em seu torno?Não me parece mas quer-me parecer.

segunda-feira, julho 07, 2014

A curiosidade não matou o gato.

A curiosidade não matou o gato.
Isso é uma falsidade feita naturalmente facto
Para que ratos não se misturem contranatura com gatos.

Frase feita farsa
De labor forçado, fechado em cobaia de laboratório,
Ou de holocausto cinza de crematório.
Ou de bibliotecas ateadas pelo fervor inquisitório
Da ideologia dominante do dia.

Curiosidade não mata. Iniquidade sim.

E há labirintos, arames farpados, electrificados,
Que contêm a miséria roedora apenas nos esgotos.
Mas há ironia na fértil demografia andrajosa que rebenta em contenda
Musculada em carne de canhão de ratazana africana ou da China, pelos vistos, comunista.

[Manipula-se o rato na alcatifa em forma maçã de Wall Street
O gato persa de traje europeu, deslembrando o seu perfil egípcio
Ao usar nó inglês no pescoço da gravata].

Alcantarilhas à pinha,
A rebentarem de curiosidade enfática e de condição estática…
“Como é que será ascender a gato?”

A inconveniência chega à costa a bordo de improvisados destroços do asseio felino
Boiando à deriva da vontade de provar queijo manchego, do Loire, ou apenas pão e não
Sobras feita caridade descartada, vomitada em pêlos farta
Pelo gato de morte certa pela oportunidade da curiosidade…

À rataria resta restos e gritaria.
Emigraria com papéis verdes se pudesse
Para onde de curiosidade se morresse.
Ou, já que se é manipulado, que seja em tapete vermelho deslizando
Modernidade de braço dado com um bom teclado.

À falta de indiscreta sorte,
Morre-se de fome e de E-605 forte.

Quero acreditar que ao abrir a curiosidade de um livro, abre uma nova divisão dentro do seu ser

 Pouco mais te posso deixar.

terça-feira, julho 01, 2014

“O Culto do Chá” de Wenceslau de Moraes

“O Culto do Chá” de Wenceslau de Moraes é um pequeno grande livro que se recomenda pelo aroma, pela leveza da infusão e pelo “vago discorrer da alma sonhadora…”


“Mais do que isto: a alma das coisas, o que de inexplicável e de subtil parece emanar de um conjunto qualquer onde os olhos poisem – tranquilidade das sombras, arrogância de um tronco, ternura das relvas… - devia ressaltar sugestivamente do jardinzinho japonês, imprimir-lhe um carácter, uma filosofia, acordando na mentalidade dos visitantes um sentimento de paz, de triunfo, de saudade… “. in p.33, “O Culto do Chá”, Wenceslau de Moraes (1905). 

domingo, junho 29, 2014

Tema del traidor y del héroe (Jorge Luis Borges)



Sho the Platonic Year
Whirls out new right and wrong
Whirls in the old instead,
All men are dancers and their tread
Goes to the barbarous clangour of a gong.

W.B. Yeats: TheTower


Bajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios) y del consejero áulico Leibniz (que inventó la armonía preestablecida), he imaginado este argumento, que escribiré tal vez y que ya de algún modo me justifica, en las tardes inútiles. Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1944, la vislumbro así.

La acción transcurre en un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, la república de Venecia, algún estado sudamericano o balcánico... Ha transcurrido, mejor dicho, pues aunque el narrador es contemporáneo, la historia referida por él ocurrió al promediar o al empezar el siglo XIX. Digamos (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824. El narrador se llama Ryan; es bisnieto del joven, del heroico, del bello, del asesinado Fergus Kilpatrick, cuyo sepulcro fue misteriosamente violado, cuyo nombre ilustra los versos de Browning y de Hugo, cuya estatua preside un cerro gris entre ciénagas rojas.

Kilpatrick fue un conspirador, un secreto y glorioso capitán de conspiradores; a semejanza de Moisés que, desde la tierra de Moab, divisó y no pudo pisar la tierra prometida, Kilpatrick pereció en la víspera de la rebelión victoriosa que había premeditado y soñado. Se aproxima la fecha del primer centenario de su muerte; las circunstancias del crimen son enigmáticas; Ryan, dedicado a la redacción de una biografía del héroe, descubre que el enigma rebasa lo puramente policial. Kilpatrick fue asesinado en un teatro; la policía británica no dio jamás con el matador; los historiadores declaran que ese fracaso no empaña su buen crédito, ya que tal vez lo hizo matar la misma policía. Otras facetas del enigma inquietan a Ryan. Son de carácter cíclico: parecen repetir o combinar hechos de remotas regiones, de remotas edades. Así, nadie ignora que los esbirros que examinaron el cadáver del héroe, hallaron una carta cerrada que le advertía el riesgo de concurrir al teatro, esa noche; también Julio César, al encaminarse al lugar donde lo aguardaban los puñales de sus amigos, recibió un memorial que no llegó a leer, en que iba declarada la traición, con los nombres de los traidores. La mujer de César, Calpurnia, vio en sueños abatida una torre que le había decretado el Senado; falsos y anónimos rumores, la víspera de la muerte de Kilpatrick, publicaron en todo el país el incendio de la torre circular de Kilgarvan, hecho que pudo parecer un presagio, pues aquél había nacido en Kilgarvan. Esos paralelismos (y otros) de la historia de César y de la historia de un conspirador irlandés inducen a Ryan a suponer una secreta forma del tiempo, un dibujo de líneas que se repiten. Piensa en la historia decimal que ideó Condorcet; en las morfologías que propusieron Hegel, Spengler y Vico; en los hombres de Hesíodo, que degeneran desde el oro hasta el hierro. Piensa en la transmigración de las almas, doctrina que da horror a las letras célticas y que el propio César atribuyó a los druidas británicos; piensa que antes de ser Fergus Kilpatrick, Fergus Kilpatrick fue Julio César. De esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con Fergus Kilpatrick el día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible… Ryan indaga que en 1814, James Alexander Nolan, el más antiguo de los compañeros del héroe, había traducido al gaélico los principales dramas de Shakespeare; entre ellos, Julio César. También descubre en los archivos un artículo manuscrito de Nolan sobre los Festspiele de Suiza: vastas y errantes representaciones teatrales, que requieren miles de actores y que reiteran episodios históricos en las mismas ciudades y montañas donde ocurrieron. Otro documento inédito le revela que, pocos días antes del fin, Kilpatrick, presidiendo el último cónclave, había firmado la sentencia de muerte de un traidor, cuyo nombre ha sido borrado. Esta sentencia no condice con los piadosos hábitos de Kilpatrick. Ryan investiga el asunto (esa investigación es uno de los hiatos del argumento) y logra descifrar el enigma.

Kilpatrick fue ultimado en un teatro, pero de teatro hizo también la entera ciudad, y los actores fueron legión, y el drama coronado por su muerte abarcó muchos días y muchas noches. He aquí lo acontecido:

El 2 de agosto de 1824 se reunieron los conspiradores. El país estaba maduro para la rebelión; algo, sin embargo, fallaba siempre: algún traidor había en el cónclave. Fergus Kilpatrick había encomendado a James Nolan el descubrimiento de ese traidor. Nolan ejecutó su tarea: anunció en pleno cónclave que el traidor era el mismo Kilpatrick. Demostró con pruebas irrefutables la verdad de la acusación; los conjurados condenaron a muerte a su presidente. Este firmó su propia sentencia, pero imploró que su castigo no perjudicara a la patria.

Entonces Nolan concibió un extraño proyecto. Irlanda idolatraba a Kilpatrick; la más tenue sospecha de su vileza hubiera comprometido la rebelión; Nolan propuso un plan que hizo de la ejecución del traidor el instrumento para la emancipación de la patria. Sugirió que el condenado muriera a manos de un asesino desconocido, en circunstancias deliberadamente dramáticas, que se grabaran en la imaginación popular y que apresuraran la rebelión. Kilpatrick juró colaborar en este proyecto, que le daba ocasión de redimirse y que rubricaría su muerte.

Nolan, urgido por el tiempo, no supo íntegramente inventar las circunstancias de la múltiple ejecución; tuvo que plagiar a otro dramaturgo, al enemigo inglés William Shakespeare. Repitió escenas de Macbeth, de Julio César. La pública y secreta representación comprendió varios días. El condenado entró en Dublín, discutió, obró, rezó, reprobó, pronunció palabras patéticas, y cada uno de esos actos que reflejaría la gloria, había sido prefijado por Nolan. Centenares de actores colaboraron con el protagonista; el rol de algunos fue complejo; el de otros, momentáneo. Las cosas que dijeron e hicieron perduran en los libros históricos, en la memoria apasionada de Irlanda. Kilpatrick, arrebatado por ese minucioso destino que lo redimía y que lo perdía, más de una vez enriqueció con actos y palabras improvisadas el texto de su juez. Así fue desplegándose en el tiempo el populoso drama, hasta que el 6 de agosto de 1824, en un palco de funerarias cortinas que prefiguraba el de Lincoln, un balazo anhelado entró en el pecho del traidor y del héroe, que apenas pudo articular, entre dos efusiones de brusca sangre, algunas palabras previstas.

En la obra de Nolan, los pasajes imitados de Shakespeare son los menos dramáticos; Ryan sospecha que el autor los intercaló para que una persona, en el porvenir, diera con la verdad. Comprende que él también forma parte de la trama de Nolan... Al cabo de tenaces cavilaciones, resuelve silenciar el descubrimiento. Publica un libro dedicado a la gloria del héroe, también eso, tal vez, estaba previsto.

Jorge Luis Borges

Ficciones (1941)



sexta-feira, junho 27, 2014

O cimento renega à chuva pretensões de infiltra-se na sua essência concreta.

In a weat morning with Jack London.

O cimento renega à chuva pretensões de infiltra-se na sua essência concreta.
Fá-lo veemente, assertivo na sua mestiçagem de duas pás de areia e uma de cimento.
O seu argumento é interrompido por um conselho de Jack London:
- Sai. Não te preocupes. Um livro encharcado conheceu algo mais que o bolor da biblioteca.
Viro página. Dobro ponta e situo a cabeça na cinzenta boina seca.
O papel assente à chuva o desejo de entranhar-se no seu ser por concretizar-se.


IV/2014

quinta-feira, junho 26, 2014

Há sinceridade nos sentidos. O olfacto tem memória e existe uma história e geografia dos cheiros.

A carrinha do centro de dia era velha e cheirava a velho. Uma Bedford que o Sr. Silva conduzia a meias com tantos outros voluntários do volante que dava voltas à cidade de Évora e arredores para depositar a noite de vários idosos que ali àquela instituição, por tantos motivos, foram parar. Houve outras carrinhas, mas é desta que eu particularmente me lembro, com ar condicionado pelo exterior, mais ainda quando se tem pouco, mais ou menos, de catorze anos.
Há um cheiro a velho nas pessoas. Sei que é uma frase cruel para as sensibilidades assépticas do século XXI, em que a juventude está nas teclas de um smartphone, num deslizar digital de uma rede social ou na imortalidade de uma selfie. Velho. Adjetivo que caracteriza a acumulação de tempo.
Havia um cheiro de acumulação de tempo naquele sítio onde passei tantas horas, por tantos motivos que iam para além do facto de a minha mãe lá trabalhar. Nunca me desagradou, e reconheço que muitas vezes fui obrigado a ir ajudar, quer por imposição familiar, quer por obrigação de dar o exemplo ao receber os trocos dos programas ocupacionais do IPJ. Eram 15 contos e com eles abri uma conta, comprei roupa da moda, ténis de marca registada e bandas desenhadas. Era exigência familiar, maternal, que, em passados imperfeitos, conjugados com circunstâncias de dias que já passaram, hoje agradeço.
Gosto do cheiro do tempo. Gosto do cheiro a velho. Conheci-o primeiro e reconheci-lhe valor quando ainda quase não deixara os cueiros, ou entrara levemente na idade do suor adolescente, do “bacalhau sueco”, como a minha irmã gostava de dizer, ou do olor de quem recentemente descobriu os trabalhos manuais com a ajuda de páginas concretas de revistas ou de cassetes de vídeo gastas sítios específicos.
Há sinceridade nos sentidos. O olfacto tem memória e existe uma história e geografia dos cheiros. Hoje voltei a levantar-me cedo, antes de ir para a escola, fui fazer a volta da carrinha do centro. Quem me esperava era o Ti Veladas, o motorista de turno.
Pelo caminho, com a mochila, cheia de livros e com uma t-shirt para pôr no cacifo, entre mim e o Ti Veladas, fui buscar o Ti Zé da Burra que se riu velhaco de mim e me perguntou se já fodia. A Ida, que catrapiscou o Coelho porque tem um mata-velhos que a levará aos sonhos de passeios e noites de companhia lá para os lados de S. José da Ponte. O Macarrão que me mostrou pela primeira vez o que é ter um AVC. O Ti Manel, cuja filha me costurou uma alva para que me sentisse, ou ela, mais perto de deus. A mãe do Malato que me confessou nunca dera um peido na vida, porque provavelmente o marido deu-os todos por ela, evitando-se assim as suspeitas. E o Sr. António Campaniço. O manco socialista que idolatra o Dr. Mário Soares, que me ensinou, com espectativas de que eu viesse a ser um jovem mais culto, a não dar os meus sentimentos a ninguém, porque são meus, e sim o pêsame de que se chegou ao final da vida. Já cá não está, a mulher morreu sem filhos e ele deve ter tido vaga no Barahona. Terá ficado com a convicção do meu socialismo. Espero que a tenha. Merece-a. Não sou socialista, mas sou um presente que o sente e o guardo para mim, como aquelas lágrimas que derramou quando os nazis ocuparam Paris.
Já estão todos no centro. Ajudei-os a descerem da carrinha, mãos nas mãos, apoiados nos meus antebraços, uma gratidão acompanhada de um sorriso que me tocou com a epiderme enrugada. Já estão todos entregues.
Vou para a escola. Alguma coisa mudou. Já não estou sentado ao lado da Tânia, nem da Carla. Caio em mim e sou professor. Abrimos os livros, escrevemos a giz a data, uno um fio condutor com a aula passada. (Os meus alunos nunca saberão que há um fio que me une a uma carrinha Bedford, a um centro de dia, às voltas e voltas num novelo de vidas velhas, hoje mortas, a um cheiro que não é nostálgico, nem saudoso. Duvido que eles queiram saber. Para eles, 34 anos é um número que vai para velho e o tempo não é coisa que os preocupe no seu tempo).
Apago a giz a data. Volto da escola e faço a volta de regresso a casa. Só tenho um passageiro e não vamos de Bedford. Vamos a pé. Tem três anos e é meu filho. Ainda cheira e bebé. Ainda não acumulou tempo suficiente. Qualquer dia apanhamos a carrinha...

sexta-feira, junho 20, 2014

Troika e 25 de Abril (André Carrilho)

Saída limpa



25 de Abril, 40 anos


André Carrilho is a designer, illustrator, cartoonist, animator and caricature artist, based in Lisbon, Portugal.

He has won several national and international prizes and has shown his work in group and solo exhibitions in Portugal, Spain, Brazil, France, Czech Republic and USA.


(Dados da sua página em Flickr. A sua galeria)